El trabajo, el colegio, las compras: casi todos los perros pasan parte del día sin nadie en casa. Algunos aprovechan para echarse una siesta; otros ladran, roen la puerta o hacen sus necesidades en el suelo en cuanto oyen girar la llave. La buena noticia es que hay muchas cosas que puedes hacer para que el tiempo que pasan solos sea más tranquilo, y para darte cuenta de cuándo el problema ya no se resuelve solo con un juguete.
¿Cuánto tiempo puede estar solo un perro?
La RSPCA, la mayor asociación de protección animal del Reino Unido, recomienda no dejar a un perro adulto solo más de cuatro horas seguidas —y a un cachorro, bastante menos—. Si tu jornada fuera de casa es más larga, merece la pena organizar ayuda: un familiar, un vecino o un paseador de perros que venga a media jornada a sacarlo a pasear y hacerle compañía.
El tiempo no es el mismo para todos los perros. Un perro al que le cuesta estar solo puede ponerse ansioso a los pocos minutos de que te vayas —o incluso antes, cuando coges las llaves—.
Antes de salir: cansado, con las necesidades hechas y el estómago lleno
- Sal a pasear antes de irte. Dale la oportunidad de hacer sus necesidades y gastar energía. Un perro que ha caminado, olido y jugado se relaja con mucha más facilidad. Si necesitas ideas, tenemos una guía de juegos para que el perro gaste energía.
- Llega a casa con tiempo de sobra. La RSPCA sugiere volver del paseo aproximadamente media hora antes de salir, para que el perro se calme y asegurarte de que no pase hambre: una pequeña comida o un juguete con comida le ayudan a relajarse.
- Salidas y llegadas sin dramas. Las despedidas largas y las bienvenidas eufóricas convierten tu salida en todo un acontecimiento. Salir y entrar con calma ayuda al perro a verlo como una rutina.
Prepara el espacio donde se queda
- Una habitación tranquila, con su cama, agua fresca y sin objetos peligrosos a su alcance (cables, bolsas, medicamentos, basura).
- Menos estímulos de la calle. Muchos perros ladran a quienes pasan por la ventana o ante los ruidos del edificio. Cerrar las cortinas y dejar la radio encendida a bajo volumen ayuda a amortiguar lo que ocurre fuera.
- Una cámara, si puedes. La RSPCA señala que muchos perros a los que les cuesta estar solos no muestran signos de ello cuando estás presente. Una cámara te muestra cómo pasa realmente el tiempo.
Los juguetes que realmente ayudan: los que tienen comida dentro
Lo que mejor mantiene ocupado a un perro solo es tener que esforzarse para comer. La ASPCA recomienda dejar, cada vez que salgas, un juguete relleno de comida que lo mantenga ocupado entre 20 y 30 minutos. De este modo, el momento en que sales se asocia con algo muy bueno. Dos consejos:
- Guarda el juguete cuando vuelvas. Si solo aparece cuando estás fuera, se convierte en algo especial.
- Resta esa cantidad de comida de su ración diaria, para que no engorde. Incluso puedes servirle parte de la comida dentro del juguete.
Opciones de nuestra tienda que funcionan de esta manera:
- Juguete dispensador de golosinas en forma de reloj de arena: el perro lo hace rodar para liberar la comida; la abertura es ajustable, para regular la dificultad.
- Dispensador de golosinas tipo balancín: siempre vuelve a la posición vertical y suelta las golosinas a medida que el perro lo empuja con el hocico o la pata. No lleva pilas ni motor.
- Alfombrilla para lamer con bola giratoria: se unta con una pasta especial para animales; lamer es una actividad tranquila y que lleva tiempo.
- Pelota con ventosa y dispensador de golosinas: se fija a un suelo liso y le ofrece al perro un juego de tirar en el que no te necesita.
Prueba siempre el juguete con él cerca antes de dejarlo a solas con el perro: así te aseguras de que le gusta, de que entiende cómo funciona y de que no lo destroza. Y fíjate en una pista importante: si vuelves a casa y el juguete está intacto, es posible que el perro esté demasiado preocupado para comer; la ASPCA señala que los perros muy ansiosos suelen dejar de comer cuando sus dueños no están.
¿Aburrimiento o ansiedad por separación?
Un perro aburrido y uno con ansiedad por separación pueden causar estragos similares, pero necesitan respuestas diferentes. Según la ASPCA, estos signos, cuando aparecen solo en tu ausencia, pueden indicar ansiedad por separación:
- orinar o defecar en casa;
- ladrar o aullar de forma persistente, sin otro motivo aparente;
- roer o excavar en puertas, ventanas y marcos;
- intentar escapar del espacio donde se le ha dejado;
- pasearse de un lado a otro o dar vueltas en círculos, siempre siguiendo el mismo recorrido.
Antes de dar por hecho que se trata de un problema de comportamiento, consulta con el veterinario: la ASPCA recuerda que los problemas urinarios, algunos medicamentos y otras enfermedades también provocan que el perro orine en casa. Y hay otras explicaciones que hay que descartar, como que el perro aún no haya aprendido bien dónde hacer sus necesidades o que esté marcando territorio.
Lo que nunca debes hacer: castigarle al llegar
Llegar a casa, encontrarte el sofá mordido y regañar al perro no soluciona nada, sino que empeora las cosas. La RSPCA explica que el perro no asocia el castigo con lo que hizo horas antes, sino con tu llegada, y la próxima vez que salgas estará aún más ansioso. Esa cara de «culpable» (cabeza gacha, orejas hacia atrás) es miedo, no arrepentimiento. Limpia sin decir nada y aborda la causa.
Cuándo pedir ayuda
Los pasos anteriores suelen ser suficientes para perros que se aburren o que tienen una ansiedad leve. Los casos moderados o graves —perros que se hacen daño al intentar salir, que no comen en tu ausencia o que entran en pánico en cuanto coges las llaves— necesitan un programa gradual supervisado por un profesional. Empieza por el veterinario, que puede derivarte a un especialista en comportamiento animal.
Para que tu perro se entretenga cuando no estás
Echa un vistazo a todos los juguetes interactivos para perros. Si tu perro come demasiado rápido, lee también cómo conseguir que coma más despacio.
Fuentes
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la evaluación de un veterinario.
