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Juegos para que tu perro queme energía

Un perro con exceso de energía siempre encuentra formas de gastarla, aunque no siempre sean las que tú quieres. Ideas sencillas para cansarlo tanto física como mentalmente.

Un perro con energía acumulada siempre encuentra la manera de gastarla: mordisqueando el sofá, ladrando o cavando en el jardín. La solución rara vez es «pasearlo más tiempo»: se trata de pasearlo y jugar con él de forma más estimulante. Un perro cansado de cuerpo y mente es un perro tranquilo y feliz.

Juegos de olfato (los más subestimados)

El olfato cansa más al perro que correr. Esconde trocitos de golosinas por la casa o en el jardín y deja que las busque. Diez minutos de «caza de golosinas» equivalen a un largo paseo.

Si quieres subir el nivel: esparce las golosinas por una toalla enrollada, escóndelas debajo de vasos boca abajo, o deja que te vea esconder una y mándalo a buscarla a otra habitación. El objetivo no es la dificultad, sino hacer que utilice el olfato, que es el sentido que más le agota.

Buscar, pero con reglas

El clásico «ve a buscar» sigue siendo imbatible para quemar energía física. Una pelota o un juguete para lanzar en un espacio abierto, con pausas para beber agua, y tu perro volverá a casa satisfecho. Si prefieres no correr tú detrás de la pelota, un lanzador automático hace ese trabajo por ti.

Un consejo que pocos dan: evita las sesiones largas de carreras repetidas con frenazos bruscos, sobre todo en suelos resbaladizos. Es mejor hacer tres series cortas con descansos que veinte minutos seguidos de arranques y paradas.

Juguetes tipo rompecabezas y dispensadores

Los juguetes interactivos para perros —como la máquina interactiva de pelotas y golosinas o una pelota con movimiento automático— liberan comida a medida que el perro los manipula, lo que le obliga a pensar. Una alfombrilla para lamer funciona de la misma manera a la hora de la comida. Son perfectas para los días en los que no puedes salir mucho, o para entretenerlo mientras estás ocupado.

Un truco sencillo: en lugar de darle la comida en el cuenco, pon parte del pienso en el dispensador. Come la misma cantidad, pero tarda veinte minutos en ganársela en lugar de treinta segundos.

Paseos con «tiempo para olfatear»

Déjale parar y olfatear durante el paseo. Para nosotros solo es un poste; para él es el periódico del barrio. Un paseo más lento pero con libertad para olfatear cansa más que una caminata apresurada.

Entrenamiento breve y divertido

Cinco minutos enseñándole un truco nuevo o reforzando las órdenes «siéntate» y «quieto» le hacen gastar mucha energía mental. Termina siempre con éxito y un elogio: el entrenamiento debe ser un juego, no un castigo.

¿Cuánto ejercicio necesita?

No hay una cifra única, y desconfía de quien te la dé. Depende de la raza (un border collie y un bulldog francés no tienen las mismas necesidades ni la misma tolerancia), de la edad, de la condición física y de la salud.

En lugar de contar minutos, aprende a interpretar las señales de tu perro. Señales de que está recibiendo poco estímulo: inquietud al final del día, destrucción de objetos, ladridos sin motivo aparente, excavar o esa euforia excesiva cada vez que alguien se levanta. Señales de exceso: quedarse agotado mucho antes de que termine el paseo, cojear o vacilar al subir escaleras al día siguiente, negarse a salir. Si aparece dolor, cojera o cansancio desproporcionado, habla con el veterinario antes de aumentar la carga.

Perros: menos es más

En los cachorros, las placas de crecimiento de los huesos aún están abiertas, por lo que el ejercicio forzado y repetitivo —carreras largas a tu lado, saltos altos, subir y bajar escaleras en serie— no es recomendable mientras están creciendo. El juego libre, en el que él mismo se detiene cuando se cansa, es diferente y es lo que se busca en esta etapa.

El momento en que pueda empezar a acompañarte en actividades más exigentes depende de la raza y del tamaño: los perros de gran tamaño tardan más en completar su crecimiento. Esa es una pregunta concreta que debes plantearle al veterinario, que conoce su caso.

Perros mayores: adaptar, no eliminar

Un perro mayor sigue necesitando moverse; dejar de hacerlo acelera la pérdida de masa muscular y la rigidez. Lo que cambia es el formato: paseos más cortos y más frecuentes en lugar de uno largo, suelos con buen agarre en lugar de resbaladizos, y más énfasis en la estimulación mental, que no castiga las articulaciones.

Los juegos de olfato son ideales en este caso, precisamente porque cansan sin exigir esfuerzo físico. Si notas que duda a la hora de levantarse, tiene dificultades para subirse al sofá o se queda rígido después de descansar, vale la pena mencionarlo en la próxima consulta.

Días de lluvia y pisos pequeños

La falta de espacio no es excusa: la mayoría de estos juegos se pueden practicar en casa:

  • Búsqueda de golosinas por los rincones del salón o en una alfombra de rastreo.
  • Entrenamiento de trucos en sesiones de cinco minutos, varias veces al día.
  • Dispensadores de comida en lugar del cuenco.
  • El juego de los vasos: esconder una golosina debajo de uno de los tres vasos y dejar que elija.
  • Ponerle nombre a los juguetes y pedirle que traiga uno concreto. Es más difícil de lo que parece y agota a cualquier perro.

Dos errores comunes

El puntero láser. Parece divertido, pero a los perros suele salirles caro: persigue una luz que nunca consigue atrapar, y esa frustración puede dar lugar a comportamientos obsesivos, como fijarse en sombras o reflejos mucho después de que el juego haya terminado. Si quieres que persiga algo, utiliza un juguete que pueda morder y «ganar» de verdad.

Hacer ejercicio en las horas de más calor. En verano, el asfalto quema las almohadillas de las patas y el riesgo de golpe de calor es real, sobre todo en las razas braquicéfalas. Sal a pasear a primera hora de la mañana o al final del día y lleva siempre agua. Hemos escrito sobre esto en detalle en el artículo «Cuidados del perro y el gato en días calurosos».

Varía las actividades a lo largo de la semana. La combinación de ejercicio físico y mental es el secreto para que tu perro esté equilibrado —y para que tu sofá siga intacto—. 🐾

Contenido informativo, revisado en agosto de 2026. No sustituye la consulta veterinaria.

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