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Transportín para gatos y perros: cómo elegirlo y acostumbrar al animal a él

El transportín no es una jaula: es un refugio. Aprende a elegir el tamaño y el material adecuados y a acostumbrar a tu mascota a entrar sin miedo.

Para muchos gatos, el transportín solo aparece el día de ir al veterinario, y lo asocian con el pánico. Error: un transportín bien elegido puede convertirse en el refugio donde el gato duerme, y el trayecto en coche deja de ser un suplicio. La elección del tamaño y del material marca la diferencia.

Cómo elegir el tamaño adecuado

Regla práctica: el animal debe poder darse la vuelta, tumbarse y sentarse sin tocar las paredes. Para viajes largos, cuanto más espacio, mejor. Un transportín demasiado pequeño resulta incómodo y estresante; uno demasiado grande en los viajes en coche puede desequilibrarlo.

Material: plástico, tela o blando

  • Plástico rígido (transportín rígido): el más seguro y resistente; protege en trayectos largos, es fácil de desinfectar y resiste los accidentes. La elección acertada para viajes y visitas al veterinario.
  • Tejido/blando: ligero y cómodo, ideal para perros pequeños o trayectos cortos; ofrece menos protección en caso de impacto.
  • Bolsas plegables (bolsas de transporte): prácticas para viajar en transporte público o de viaje; menos rígidas, no sirven como sistema de sujeción de seguridad para el coche.

Cómo acostumbrar a la mascota al transportín

  • Déjala siempre abierta en casa, con una manta o toalla que huela a tu mascota dentro.
  • Pon golosinas y juguetes dentro durante los días previos al viaje, sin cerrar la puerta.
  • Ponle comida dentro, si le gusta: así asociará el transportín con la comida.
  • Sesiones cortas y positivas: ciérrala durante unos segundos, dale una recompensa y ábrela.
  • Nunca utilices el transportín como castigo.

En el coche: sujeción de verdad

En un accidente a 50 km/h, un animal suelto sale disparado con fuerza. Los transportines rígidos deben ir en el suelo o sujetos al cinturón de seguridad, lejos de los airbags. Para los gatos ansiosos, una manta por encima reduce los estímulos y los tranquiliza. Y mantén siempre agua a su alcance en los viajes largos.

Con el tamaño adecuado, el material adecuado y un entrenamiento de habituación, el transportín pasa de ser un enemigo a un refugio, y las visitas al veterinario dejan de ser un drama. 🐾