
¿Deben tomar antiparasitarios quienes tienen animales? Por regla general, no. Tener un perro o un gato, o que el animal reciba un tratamiento antiparasitario, no es por sí solo motivo para que todas las personas de la casa tomen medicamentos. Disponemos de guías específicas sobre el plan de desparasitación para perros y gatos.
Cualquier sospecha de parasitosis humana debe ser evaluada por un médico o un farmacéutico. El medicamento, la dosis y la necesidad de tratamiento son diferentes en medicina humana y veterinaria.
¿Pueden algunos parásitos de los animales afectar a las personas?
Sí. Algunas parasitosis son zoonosis. Entre los ejemplos se encuentran la toxocariasis, la larva migrans cutánea causada por determinados anquilostomas y algunas tenias.
Sin embargo, la transmisión no suele producirse simplemente al tocar al animal:
- en la toxocarosis, los huevos procedentes de las heces pueden contaminar la tierra y las manos y ser ingeridos;
- en la larva migrans cutánea, las larvas presentes en el suelo o la arena pueden penetrar en la piel;
- algunas tenias dependen de la ingestión accidental de una pulga infectada.
El detalle que lo cambia todo: el entorno, no el animal
Fíjate en lo que estos tres ejemplos tienen en común. En ninguno de ellos el contagio se produce por acariciar al perro o porque el gato duerma en la cama. El vehículo es casi siempre el entorno contaminado: la tierra, la arena, el suelo de un parque.
Esto explica un hecho que suele sorprender: en el caso de la toxocarosis, los huevos que se expulsan con las heces no son infecciosos de inmediato. Necesitan semanas en el suelo hasta que maduran. Es decir, el peligro no está en las heces frescas de tu mascota, sino en las heces antiguas que han quedado en el suelo, a menudo de animales que ni siquiera conoces. Por eso, recoger rápidamente los excrementos es una medida de salud pública, y no solo de buena educación.
Mitos que conviene desmontar
- «Si mi perro ha sido desparasitado, yo también debo tomar un tratamiento». Una cosa no implica la otra. El tratamiento del animal existe para protegerlo y reducir la contaminación ambiental; no es un tratamiento por poder para la familia.
- «Dormir con el animal transmite gusanos». No es la vía habitual de transmisión de las parasitosis a las que nos referimos aquí. Las medidas que cuentan son la higiene de las manos y del entorno.
- «Es mejor tomar una pastilla de vez en cuando, por precaución». Sin un diagnóstico ni siquiera se sabe de qué parásito se trata, y cada uno tiene su propio tratamiento.
- «Puedo usar el antiparasitario del perro en una dosis menor». Nunca. La formulación, la concentración y los excipientes son diferentes, y algunos productos veterinarios son peligrosos para las personas.
¿Por qué no tomar un antiparasitario «por prevención»?
Existen diferentes parásitos, con tratamientos y contraindicaciones diferentes. Tomar un medicamento sin diagnóstico puede provocar efectos adversos, resultar inútil para el parásito en cuestión o retrasar la identificación de otra enfermedad.
Nunca utilices productos veterinarios en personas. Aunque el nombre de la sustancia parezca similar, la formulación y la concentración pueden ser diferentes.
¿Cómo proteger a la familia?
- Mantén al día el plan antiparasitario de tu mascota con el veterinario.
- Recoge rápidamente las heces y lávate las manos.
- Impide que los niños accedan a las cajas de arena.
- Cubre las bandejas sanitarias exteriores cuando no se estén utilizando.
- Controle las pulgas tanto en el animal como en el entorno.
- Lleva calzado en suelos o arenas potencialmente contaminados.
- Evita dar carne o vísceras crudas sin evaluar el riesgo.
¿Por qué los niños son el grupo más expuesto?
No es porque sean más frágiles, sino por cómo juegan. Pasan más tiempo en contacto directo con el suelo, la tierra y la arena, y se llevan las manos a la boca con mucha más frecuencia que un adulto. Es esa combinación, y no una fragilidad especial, lo que los convierte en el grupo de mayor riesgo frente a la toxocariasis.
De ahí que las medidas más eficaces sean sencillas y poco heroicas: lavarse las manos después de jugar en la tierra y antes de comer, mantener tapados los areneros al aire libre cuando nadie los esté utilizando y no permitir que el arenero se convierta en un baño para animales. Esto vale más que cualquier pastilla que se tome a ciegas.
El veterinario ha diagnosticado un parásito zoonótico. ¿Y ahora qué?
En primer lugar, que no cunda el pánico: un diagnóstico en el animal no significa que la familia esté infectada. Significa que ha habido una posible exposición y que conviene reforzar las precauciones. En la práctica:
- Completa el tratamiento del animal hasta el final, aunque parezca estar bien al segundo día.
- Refuerza la limpieza durante los días siguientes: recoge diariamente las heces y lava la caja y las manos.
- Informa a tu médico si alguien de la casa presenta síntomas, o si hay niños pequeños, embarazadas o personas inmunodeprimidas en el hogar. Indica qué parásito se ha identificado: esa información orientará la decisión.
- No mediques a nadie por tu cuenta, ni siquiera «solo a los niños, por precaución».
¿Cuándo acudir a un profesional sanitario?
Busca asesoramiento ante la aparición de síntomas, una exposición significativa a heces o suelo contaminado, o el diagnóstico de un parásito zoonótico en el animal. Informa al profesional sobre el parásito identificado, los resultados del veterinario, los viajes y el tipo de exposición.
Los niños pequeños, las mujeres embarazadas y las personas inmunodeprimidas requieren una atención especial, pero eso no implica un tratamiento preventivo automático.
Fuentes
- CDC — toxocariasis
- CDC — anquilostomiasis zoonóticas
- ESCCAP — recomendaciones europeas
- NHS — infestaciones parasitarias en personas
Contenido informativo, revisado en agosto de 2026. No sustituye el asesoramiento médico o veterinario.
