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El verano con perros y gatos: 6 cuidados esenciales para los días de calor

6 consejos sencillos para proteger a tu perro y a tu gato del calor del verano: agua fresca, horarios de paseo, síntomas de golpe de calor y mucho más.

El verano portugués es ideal para dar paseos y echarse la siesta al sol, pero el calor también conlleva riesgos para tu perro y tu gato que pueden pasar fácilmente desapercibidos. Aquí tienes seis consejos sencillos que marcan la diferencia en los días más calurosos.

1. Agua fresca siempre a su disposición

Con el calor, los animales beben mucho más. Asegúrate de que siempre tengan agua limpia y fresca, y coloca más de un cuenco por toda la casa. Si salen contigo, llévales agua: un bebedero portátil es ideal para los paseos largos. Cambiar el agua dos veces al día evita que se caliente y se llenen de bacterias.

2. Sal a pasear a las horas más frescas

Evita salir a la calle entre las 12:00 y las 17:00, cuando el sol pica más fuerte. Opta por primera hora de la mañana y última hora de la tarde. Además del riesgo de golpe de calor, el asfalto y la acera se calientan mucho, y las patas de tu perro lo sufren.

En los días más calurosos, sustituye el paseo largo por actividades en casa: los juegos de olfato y los juguetes de rompecabezas cansan sin exigir esfuerzo físico. Tenemos varias ideas de juegos para que tu perro queme energía.

3. Nunca dejes a tu mascota dentro del coche

Incluso con las ventanillas entreabiertas y a la sombra, la temperatura dentro de un coche alcanza niveles peligrosos en pocos minutos. Nunca, bajo ninguna circunstancia, dejes a tu perro o gato encerrado en el coche en verano, ni siquiera «solo un momento».

4. Aprende a reconocer un golpe de calor

Es una emergencia y puede ser mortal. Presta atención a estos síntomas:

  • Respiración jadeante y acelerada que no se calma
  • Baba espesa, lengua y encías muy rojas
  • Debilidad, desorientación o temblores
  • Vómitos o diarrea

Si sospechas que puede ser esto, lleva al animal a un lugar fresco, mojalo con agua a temperatura ambiente (no helada) y ponte en contacto con el veterinario de inmediato.

Cómo refrescarlo — y lo que no debes hacer

La forma de refrescarlo es tan importante como la rapidez. Lo que ayuda:

  • Sácalo del calor inmediatamente: sombra, suelo fresco, aire que circule (un ventilador ayuda mucho).
  • Mójalo con agua a temperatura ambiente, prestando especial atención a las zonas donde la piel es más fina: barriga, ingles, axilas y almohadillas de las patas.
  • Ofrécele agua si está consciente y puede beber por sí mismo, sin forzarlo.
  • Llama al veterinario mientras lo refrescas, no después.

Lo que no debes hacer: utilizar agua helada o hielo directamente (contrae los vasos sanguíneos superficiales y puede retrasar la pérdida de calor, además del riesgo de shock); cubrir al animal con una toalla mojada y dejarla puesta (retiene el calor en lugar de liberarlo; si utilizas toallas, cámbialas con frecuencia); o forzar a un animal postrado a beber agua por la boca, ya que podría atragantarse.

Aunque parezca que se ha recuperado, llévalo al veterinario. El golpe de calor puede tener consecuencias internas que solo se manifiestan en las horas o días siguientes, y esta evaluación es imprescindible.

5. Protege sus patas del suelo caliente

Antes de salir, toca el suelo con la mano durante 5 segundos: si está demasiado caliente para ti, también lo está para las patas de tu perro. Elige zonas con césped o a la sombra y, en casa, una alfombrilla refrescante le proporcionará un lugar fresco donde descansar.

6. Cepillado, sombra y ventilación

Cepillarlo con regularidad elimina el subpelo muerto y ayuda al cuerpo a refrescarse. Asegúrate siempre de que haya un rinconcito a la sombra y con aire que circule, tanto para el perro como para el gato. Atención: nunca le cortes el pelo a tu mascota pensando que así se refrescará; en muchas razas, el pelo le protege de la radiación solar.

Quiénes corren mayor riesgo

No todos los animales soportan el calor de la misma manera. Merecen cuidados redoblados:

  • Las razas de hocico chato (braquicéfalas): bulldogs, carlinos, bóxers y, en el caso de los gatos, los persas. La anatomía de sus vías respiratorias hace que el enfriamiento mediante jadeos sea mucho menos eficaz, y son, con diferencia, el grupo de mayor riesgo.
  • Animales con sobrepeso: la grasa actúa como aislante y dificulta la disipación del calor.
  • Perros, gatitos y animales de edad avanzada: regulan la temperatura con menor eficacia.
  • Enfermedad cardíaca o respiratoria previa.
  • Pelaje oscuro y denso, que absorbe más radiación solar.

Y un error de percepción común: el golpe de calor no requiere sol directo. Basta con una habitación cerrada y sofocante, un transportín sin ventilación o un día con mucha humedad: la humedad dificulta la evaporación y, por lo tanto, el enfriamiento.

¿Y los gatos? Los síntomas son diferentes

Los gatos ocultan su malestar mucho mejor que los perros, lo que retrasa su detección. Además, un gato no suele jadear: si ves a tu gato con la boca abierta y respirando rápidamente, eso no es el equivalente felino al jadeo de un perro, sino una señal de que algo va mal y debe ser examinado por el veterinario.

Otros signos a los que hay que estar atento en un gato: buscar constantemente suelos fríos (baldosas, bañera), lamerse en exceso para refrescarse, postración o negarse a comer en un día de calor. En casa, mantén las persianas cerradas durante las horas de mayor sol, pon varias fuentes de agua y asegúrate de que tenga acceso a zonas frescas; nunca lo encierres en un balcón acristalado ni en un toldo.

Con estos sencillos cuidados, el verano se convierte solo en lo bueno: paseos al atardecer, siestas a la sombra y un compañero sano a tu lado. 🐾

Contenido informativo, revisado en agosto de 2026. No sustituye a una consulta veterinaria.

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